Soja transgénica en México, crece el cultivo y la contaminación por Glifosato

En México crece el cultivo de soja transgénica y la contaminación por glifosato.

Por Renata Bessi y Santiago Navarro

Fue en junio del año 2012 cuando Juan Rafael Elvira, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en México, liberó el primer permiso para siembra comercial de soya transgénica para la empresa Monsanto Comercial, SA de CV, en una superficie de 253 mil 500 hectáreas para los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas.

La soya Genéticamente Modificada (GM) se cultivó por primera vez en México en la fase de prueba en el año de 1997 y finalizó en el año de 1998 con la etapa experimental de evaluación. Fue a partir del año 2010 y el año 2011 que se procedió con la siembra en un programa piloto, hasta su aprobación definitiva en el año 2012, donde fueron utilizadas 13 mil 75 toneladas de semillas patentadas por la compañía Monsanto, semillas identificadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) con la clave MON-04032-6.

Los  cultivos  GM  específicamente  diseñados  para  ser  tolerantes  al glifosato y a su  formulación más conocida,  el Roundup, son conocidos como “Roundup Ready” (RR). Estas variedades RR permiten a los agricultores rociar el herbicida sobre el cultivo en crecimiento, matando prácticamente todas  las  malezas  sin  afectarlo, es decir, un monocultivo de forma industrial. Además de la soya, dicho químico también es usado en otros cultivos genéticamente  modificados como el maíz y el algodón.

Mientras Monsanto sostiene en su página web oficial que el Roundup es de baja toxicidad por lo que “es un herbicida utilizado con éxito en más de 140 países del mundo desde hace 30-40 años, y su seguridad ha sido ratificada por organismos internacionales como la EPA (Environmental Protection Agency de los Estados Unidos)”,  el investigador Jaime Rendón Von Osten del Instituto EPOMEX, de la Universidad Autónoma de Campeche, determinó en sus estudios y muestras tomadas en comunidades de Campeche, México, que existe presencia de residuos de glifosato en muestras de agua y orina de habitantes de la zona de Hopelchén.

Para el estudio se recolectó muestras de agua en el periodo entre septiembre del 2015 y en julio del 2016, de aguadas, pozos de absorción, pozos de abastecimiento de agua y aguas de garrafón de diversas marcas, en las localidades de Ich Ek, San Juan Bautista Sacabchén, Pakchén, Francisco J. Mujica, Cancabchén, Bolonchén y Suc Tuc, del Municipio de Hopelchén, Campeche. En todas las localidades se encontraron muestras positivas al glifosato. Incluso, se encontró presencia de glifosato en agua purificada de varias marcas comerciales con un porcentaje 10 veces mayor al permitido en la Unión Europea.

El discurso del manejo seguro de los plaguicidas es un maquillaje, asegura Fernando Bejarano, maestro en Ciencias Especialidad en Desarrollo Rural Colegio de Postgraduados, en Texcoco, México. “La toxicidad no solo es a corto plazo como mareos o dolor de estomago, la verdad es que puede provocar la muerte, también un toxicidad crónica como cáncer, abortos, malformaciones, problemas de reproducción, alteración hormonal. Las etiquetas de los plaguicidas no nos dicen toda la verdad. La clasificación por colores y las frases de advertencia están basados en la toxicidad aguda, efectos a corto plazo, y no nos dicen nada de la toxicidad crónica”, dijo para Avispa Midia Bejarano.

Consulta sobre plantación de soya

La Península de Yucatán es productora del 40% de la  miel que exporta México principalmente para países como Alemania, Gran Bretaña, Arabia Saudita, Suiza, Estados Unidos y Japón. Este mercado ha generado divisas por 147 millones de dólares al año. En el año 2008, antes de que iniciarán con el cultivo masivo y expansivo de la soya transgénica, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reportó una producción mundial de miel de un millón 333 mil toneladas, en la que los cinco países productores más importantes eran China, Argentina, Estados Unidos, Turquía y México.

En el año 2014 la producción y exportación de la miel, principalmente de la Península de Yucatán, se vio amenazada por la presencia de polen de la soya transgénica. Científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, una institución estadounidense que opera un centro de investigación en Panamá, el Colegio de la Frontera Sur la Universidad Autónoma de Yucatán y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agropecuarias y Pecuarias enviaron nueve muestras al laboratorio Intertek en Bremen, Alemania, para el análisis genético. Dos muestras dieron positivo para el polen de Soya Genéticamente Modificada.

Las denuncias y las inconformidades se intensificaron desde que se probó la presencia de polen de soya en la miel. En año 2015 los Apicultores en Defensa de sus Derechos y del Medio Ambiente se han pronunciado contra dicho cultivo y el uso de agroquímicos como el Glifosato o Roundup. “En la Península de Yucatán, el permiso afectaría a más de 15 mil familias campesinas de origen indígena Maya que viven de la apicultura, una actividad económicamente sustentable”, argumentaba el dossier de prensa de los apicultores en el año 2015.

En noviembre del año 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió a favor de los amparos interpuestos por las comunidades mayas, determinando la suspensión provisional de los permisos de siembra de soya transgénica en la Península de Yucatán, otorgados por la SAGARPA a la trasnacional Monsanto. No obstantes, afirma María Colín, integrante de la Misión de Observación de la Consulta Indígena Maya, la empresa continuó de forma ilegal y clandestina con el cultivo de las semillas transgénicas de soya, afectando aproximadamente 21.341 hectáreas.

La SCJN determinó que la empresa no podría continuar hasta que se realizara  una consulta libre, previa e informada con todas las comunidades que integran el pueblo maya en el estado de Campeche.

“No solo están afectando la producción de miel de donde sobrevivimos más del 90% de nuestras comunidades, sino que nuestra salud, nuestra autosuficiencia y nuestra dignidad”, dijo el apicultor y activista maya Gustavo  Huchín Cahuich.

La soya, una semilla geoestratégica

La soya genéticamente modificada contribuye con casi la mitad del área actualmente sembrada con cultivos biotecnológicos en el mundo y esta detrás de los encadenamientos de producción de alimentos y hasta de componentes de automóviles. “La soja esta siendo utilizada de forma estratégica por las industrias de alimentos, energética, automovilística, de salud y bioquímica. Por ejemplo, de la obtención del proceso de aceite refinado de soja se obtiene la lecitina, un agente emulsionante, que se mezcla a menudo para producir productos industrializados como salchichas, mayonesa, helado, barras de chocolate, cereales y productos congelados”, argumenta para Avispa Midia el investigador brasileño Sebastiao Pinheiro, coautor del libro “Republica unidas de la soya”.

Y aunque para el investigador la “soya no es un alimento que el ser humano puede digerir, al menos que sea bajo un proceso de fermentación”, en México se esta incentivando el aumento de su producción para contrarrestar el hambre y la pobreza. “La Revolución Verde adoptó el discurso de la producción de alimentos a gran escala para contrarrestar el hambre y la pobreza, pero ninguno de los resultados fueron ciertos. En los últimos 50 años el mundo fue transformado en una miseria y en una hambruna desgraciada y hoy esta hambruna es administrada por las empresas, quienes se han enriquecido a costa del hambre”, arremete Pinheiro.

Bolsa de Valores

El investigador de Brasil pone de ejemplo a su país con el éxodo de los agricultores que cambiaron su producción por el cultivo de la soya por los altos precios en la Bolsa de Chicago. Este país fue el principal exportador de soya con 53,9 millones de toneladas en el año 2015. Cargill, Bunge, ADM, Noble y Dreyfus son las empresas que utilizan semillas de propiedad de Monsanto.  “Es posible sembrar en áreas pequeñas de cinco o diez hectáreas, de cultivo y cosecha manual, en tierras escarpadas, transportar para la cooperativa y esperar a que el precio en la Bolsa de Chicago sea alto. Hoy, el estado de Rondônia es la mayor área amazónica devastada y el Brasil es el mayor contribuyente no industrial para el Efecto de Gas Invernadero, debido los incendios en la selva y la deforestación”, afirma Pinheiro.

México bajo el componente Incentivos a la Comercialización, de enero a junio del año 2016, colocó en la bolsa de Chicago (CME) y Nueva York (ICE) 120,430 contratos de opciones sobre una producción futura, para cubrir 13.3 millones de toneladas comercializadas de maíz, sorgo, trigo, soya y algodón, en beneficio de 72,852 participantes, según datos del IV informe del gobierno de México. El Mercado de Futuros consiste en un acuerdo por el que dos personas (físicas o jurídicas) se comprometen a vender y a comprar respectivamente la producción proyectada para un periodo de tiempo futuro, lo que significa que el gobierno de México proyecta el aumento de la producción de soya.

fuente:http://avispa.org/2016/09/07/avanzan-mexico-soya-transgenica-contaminacion-glifosato/

 

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