¿Vegetarianos o veganos, cómo y cuándo se cambia la alimentación?

Volverse vegetarianos, o convertirse en veganos:

Nunca como en este período encuentro personas “insospechables” que, de golpe, se acercan a la alimentación vegetariana o vegana y me preguntan cómo hacer para no equivocarse.

Algunos de ellos quieren sentirse más sanos, otros lo hacen por la ligereza de la comida, quién para sentirse más enérgico, quién por respeto de los animales y quién por ética (veganos).

Se leen por ahí muchos artículos a favor y en contra, he pensado decirte lo que yo creo, puesto que soy felizmente Vegan del 1994.

La transición de la “comida tradicional” a la moderna

Muchas creencias equivocadas sobre la comida vegetariana han sido refutadas, la primera (seguramente), era la que se trata de una alimentación pobre, por lo cual “se vive sólo de verduritas hervidas.” De los Bocadillos a la repostería, los colores y los sabores compiten con los mejores platos de la historia.

Otros dogmas anteriores sobre los alimentos animales, que la ciencia médica de confín ahora ha desmontado, son aquellos sobre la leche y sobre la carne, tipo:

> “Sólo la carne contiene las proteínas nobles y la vitamina B12” (errado: la vitamina B12 es dada por los integradores suministrados a los animales, y los aminoácidos esenciales también se encuentran en muchos vegetales).

> “La leche previene la osteoporosis” (errado: más bien, la favorece, por la alta tasa de acidez transmitida a la sangre que provoca la liberación del calcio de los huesos).

Por tanto, en pocas palabras, no existen más motivos de carácter “científico” para confutar la elección vegetariana o vegana. Queda puramente una cuestión de gustos, o de necesidad dictada por la salud, de la forma física, de las elecciones éticas personales.

¿Pasar al mundo vegetal significa traicionar las tradiciones? Yo no pienso de modo tan radical.

En la era moderna han sido introducidas nuevas comidas que en nuestra “tradición” no fueron presentas: la misma alimentación “típica mediterránea”, de hecho es una mezcla de alimentos, a menudo importados de todo el mundo del 1500 en adelante.

Eso demuestra que desde siempre las costumbres alimenticias están en continuo cambio, bajo la influencia de los nuevos descubrimientos y los contactos con otras culturas. Hoy gustar un cous cous veraniego con hortalizas es hasta algo natural en el restaurante, con respecto también a sólo 30 años atrás.

Y aquí hay algo que creo que sea muy importante decir:  la malsana costumbre de mostrar continuamente vídeos de animales maltratados, no acerca para nada a las personas al vegetarianismo, más bien las aleja, porque nuestra mente está estructurada para protegerse del dolor, y para hacer esto llega a negarlo.

Por lo que usar el sufrimiento como motivación, genera una serie de valoraciones inconscientes.

Vídeo con sufrimiento = dolor

Vegetarianismo = vídeo con sufrimiento

Por tanto, vegetarianismo = dolor

Resultado: si me vuelvo vegetariano sufro. Por lo tanto: lo evito (obviamente)

De la misma manera si trataran de convencerte para que te vuelvas carnívoro enseñándote cada día horas de vídeos sobre la destrucción de la selva pluvial o la selva amazónica, ¿te darían ganas de prepararte a un pollo asado? No creo.

Pero si una persona conoce el vegetarianismo probando comidas buenas, junto a personas serenas y en buena salud, muy probablemente con el tiempo iniciará a pensar “¿por qué no?”.

La fuente positiva siempre funciona y funciona más.

En el fondo, cuando eran niños, ¿han sido perseguidos como yo por una mamá y por las abuelas, para obligarlos a comer “todavía un buen tenedor de carne?” Se trata sólo de volver a los orígenes, de recordar.

(Lo sé, mamá: leyendo este artículo te acordarás del hígado a la veneciana que tratabas desesperadamente de hacerme tragar, porque hacia tan bien a la sangre)

Acercarse felizmente al vegetarianismo

 

Cuando era joven, mi salud era muy precaria, pero a pesar de análisis de todo tipo, la medicina oficial no sabía darme respuestas. El bienestar llegó cuando, después de informarme mucho y de estudiar, decidí transformar mi vida adoptando la alimentación vegetariana.

Al principio no fue fácil, la información no era mucha como ahora, por lo tanto también he cometido muchos errores que hoy habría podido evitar. Pero ha funcionado en todo caso, y hoy mis análisis son perfectos.

Hoy, cuando hago mentoring o coaching nutricional, tiendo a llevar a las personas a experimentar gradualmente nuevos sabores y nuevas costumbres, pero no trato de turbar su vida en pocos días. Se necesita tiempo para que la mente se acostumbre.

Al principio juego con las sustituciones, tratando de introducir las nuevas costumbres una a la vez, poco a poco. Le pregunto a la persona qué come, en qué horarios, cómo viven, cuales exigencias tienen, por ejemplo si trabaja más en turnos, etcétera, a veces hago preparar un diario alimenticio.

Un vez hecho esto se trabaja en equipo:  recomponemos juntos, del modo menos estresante posible, el rompecabezas de la comida cotidiana, eligiendo alimentos más sanos en lugar de aquellos pesados, bocadillos agradables.  También sugiero alguna receta gustosa para poderse “gratificar” un poco (y aquí tienen éxito las cremas, la mayonesa vegan, las piadinas de farro en vez del pan.).

A veces averiguamos con oportunos análisis si hay intolerancias alimentarias, y nos organizamos por consiguiente.

Mi tarea es muy diferente de la del médico: yo enseño, ayudo a la persona a volverse autónoma en sus elecciones nutricionales. No impongo comidas, calorías o esquemas alimenticios; sólo transmito la experiencia útil para que las elecciones sean conscientes, y ésto puede evitar de cometer los mismos errores que he hecho en el pasado, cuando me dejaba llevar por tentativas.

Mi objetivo es tratar de hacer agradables los nuevos descubrimientos, porque lo que gusta se mantiene en el tiempo, sin esfuerzo. Cuando se aprende a escuchar el cuerpo, las respuestas llegan y conducen hacia la armonía.

El resultado de este recorrido, es que muy a menudo el cambio se ve en poco tiempo: algunos inician a deshincharse y a sentirse menos ralentizados, otros olvidan de haber tenido alguna vez dolor de cabeza, cambian estilo de vida, duermen mejor, etcétera.

Por esto te aconsejo, si deseas saber más sobre el mundo vegetariano, de encontrar a una persona de referencia que te guíe paso a paso en la implantación de los cambios adecuados. Lee, infórmate y pregunta.

Justo porque por ahí se siente y se lee de todo, es mejor hacerse seguir de alguien que ha recorrido la misma calle, antes que llevar a cabo un improvisado “hago yo solo”.

Porque reducir el consumo de alimentos animales, tal como volverse vegetarianos, o convertirse en veganos, es sobre todo una elección importante en la óptica del equilibrio físico y energético.

Así, mientras te preparas con estilo Indiana Jones para explorar el mundo vegetariano, puedes estar completamente sereno, y saborear manjares y salsas con buena paz en el estómago, páncreas, hígado y en todo el resto del cuerpo.

Para saber más sobre el argumento, tratando de descubrir otras cosas, también puede leer el tema de las intolerancias alimentarias, muy hablado hoy en día, adquiriendo mi libro:

Nutrición Amiga”: una guía para conocer mejor los mecanismos de tu cuerpo, y ayudarlos a funcionar de la mejor manera.

Y cuando estés listo para tu salto en el mundo vegetal, me encontrarás disponible para seguirte en el recorrido de transformación. Podrás elegir las sesiones individuales o bien los cursos de formación.

Amarnos a nosotros mismos significa ante todo interesarnos por nuestro bienestar: ¡Con mi ayuda este viaje será apetitoso y lleno de bonitas sorpresas, pero sobre todo te llevará a conseguir aquéllos resultados que siempre has deseado!

Palabra de honor.

Lo mejor de ti es lo que puedes dar ahora.

Deborah Nappi

 

fuente: La Ruota della Medicina

 

 

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