Grandes maniobras en Venezuela

Los proyectores de los medios de comunicación político-mediáticos, centrados en lo que ocurre dentro de Venezuela dejan en la sombra lo que está sucediendo alrededor de Venezuela. En la geografía del pentágono, esto entra en el área U.S. Southern Command (Southcom), uno de los seis “mandos combatientes unificados”, donde los Estados Unidos dividen el mundo.

El Southcom (Comando Sur), que abarca 31 países y 16 territorios de América Latina y el Caribe, cuenta con fuerzas terrestres, navales, aéreas y del cuerpo de los marines, con fuerzas especiales y tres específicos task force: la Joint Task Force Bravo, situada en la base aérea de Soto Cano en Honduras, que organiza ejercicios multilaterales y otras operaciones; la Joint Task Force Guantánamo, ubicada en la homónima base naval de Cuba, que realiza “operaciones de detención e interrogatorio en el contexto de la guerra contra el terrorismo”; la Joint Interagency Task Force South, ubicada en Key West, Florida, con el trabajo oficial de coordinar “operaciones antidrogas” en toda la región.

La creciente actividad de Southcom indica que lo que el Presidente Trump dijo el 11 de agosto – “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar” – no es sólo una amenaza verbal. Una fuerza especial de marines, equipada con helicópteros de guerra, fue desplegada el pasado mes de junio en Honduras para operaciones regionales con la duración prevista de seis meses. Siempre en el marco de Southcom en Trinidad y Tobago, la ejercitación Tradewinds tuvo lugar en junio, con la participación de las fuerzas de 20 países de América y del Caribe.

ACONTECIMIENTOS

En julio, se llevó a cabo en Perú el Ejercicio Naval Unitas, con la participación de 18 países, y en Paraguay, la competición-ejercitación de fuerzas especiales de 20 países.

Del 25 de julio al 4 de agosto, cientos de oficiales de 20 países participaron en Panamax, una ejercitación oficialmente destinada a la “Defensa del Canal de Panamá”.

Del 31 de julio hasta el 12 de agosto, se llevó a cabo en la Joint Base Lewis–McChord (Washington) la Mobility Guardian, la más grande y realista ejercitación de movilización aérea”, con la participación de 3000 hombres y 25 socios internacionales, en particular de la Fuerzas Aéreas Colombianas y brasileras que se ejercitaron en misiones diurnas y nocturnas junto a las estadounidenses, francesas y británicas.

El “escenario realista” es el de una gran operación aérea, para llevar rápidamente fuerzas y armamentos a la zona de intervención. En otras palabras, la prueba de intervención militar en Venezuela amenazada por Trump. La base principal sería la vecina Colombia, vinculada a la OTAN desde el año 2013 a partir de un acuerdo de asociación. “El personal militar colombiano – documentado por la OTAN – asistió a numerosos cursos en la Academia de Oberammergau (Alemania) y en Roma, asistiendo también a muchas conferencias militares de alto nivel».

Que ya existe un plan de intervención militar en Venezuela fue confirmado por el Almirante Kurt Tidd, comandante de Southcom: en una audiencia en el Senado el 6 de abril de 2017, declaró que “la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría requerir una respuesta regional”. Para realizar la “opción militar” amenazada por Trump podría adoptarse, aunque en un contexto diferente, la misma estrategia implementada en Libia y Siria: infiltración de fuerzas especiales y mercenarios que arrojan gasolina en los puestos internos de tensión, provocando encuentros armados; acusando al gobierno de masacrar a su pueblo y la consiguiente “intervención humanitaria” de una coalición guiada por Estados Unidos.

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1">Fuente: il manifesto, 22 agosto 2017)

traducción: Valeria Borda

Lo que pasa de verdad en Venezuela

 

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